viernes, 9 de enero de 2015

¡¡Adiós... que seas muy feliz!!


Y cuántos sueños juntos construimos, cuántos momentos especiales vivimos, cuando a tu lado el tiempo no parecía pasar y cada segundo era una eternidad placentera en la que la felicidad era la principal protagonista.

Y cuántos sueños se desmoronaron cada vez que alguien daba marcha atrás o se bajaba del barco. ¿Culparme? Sí, por cada error que cometí. ¿Culparte? También, por cada vez que permitiste que el temor sea más fuerte que tus ganas de seguir intentando. Pero a este punto las culpas ya no sirven de nada, si es que no nos queda más en el corazón que un hermoso y nostálgico recuerdo.

Y cuántas personas veremos desfilar delante de nuestros ojos hasta encontrar a la correcta, aquella que esté libre de comparaciones y nos haga sentir a cada uno lo especial que somos con el amor que nos dará. Quizás no sea obvio el momento en el que aparezca pero llegará en el preciso momento en que menos lo esperemos.

Bien dijiste: "fuiste y siempre serás alguien importante en mi corazón", y el sentimiento sabes que es mutuo. Pero esta vez se debe cerrar este último capítulo de la novela que protagonizamos con un triste "Adiós, que seas muy feliz".

Procuremos que ambos aprendamos de aquellos errores; y aunque te parezca injusto que lo piense, espero que tú aprendas a no renunciar tantas veces a la persona que amas, puesto que quien ama de verdad lucha al lado, no huye y regresa a su antojo tantas veces obtenga el perdón, porque llega un momento en el que la otra persona se cansa en realidad de perdonar, y luego... ya no hay más oportunidades.

Empieza un año con nuevas perspectivas, cerrando el libro, abriendo puertas y nuevos caminos, pero conservando en el baúl de mi corazón los más tiernos recuerdos, por todos esos años que juntos escribimos esa historia de amor.

Y cuántos meses o años pasarán hasta que volvamos a encontrarnos, y seremos muy felices compartiendo como amigos, tal vez te presente a quien mañana robe mi corazón, o quizás al revés, pero descuida, no nos dolerá, y estaremos contentos justamente por vernos felices mutuamente, porque el amor no es egoísta y sé que ambos nos deseamos la mejor felicidad del mundo.

Es por ello que con el más sincero sentimiento te digo con mucha nostalgia y melancolía "Adiós... que seas muy feliz"

(Y así se cierra un libro un poco más real, aquel que no tiene un final de cuento de hadas)